El 10 de mayo de 1957 en Santiago de Cali y el monumento a los estudiantes

1-Motivación del tema

 

A inicios del presente año, por una coincidencia dentro de la Junta Directiva de FUNDAEGRESADOS SLC se preguntaba ¿en dónde está el Monumento a los Estudiantes que fue ubicado en el parque de Santa Librada a finales de la década de los 60?; nuestro fiscal Iván J Pérez D sugirió preguntarle a Rodrigo Escobar Holguín (promoción 1961) sobre el particular, y así se hizo, contestó sobre su desaparición dando algunas pistas para averiguar su paradero, primando la hipótesis de la desaparición.

Fue así, como a instancia de Rodrigo, surgió la iniciativa de auspiciar un proyecto de grado sobre el tema que daría lugar al interés del estudiante de la Licenciatura en Historia, Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle Jhon A Holguín Motoa para emprender dicho proyecto en el cual se está documentando.

2-El contexto histórico del 10 de mayo de 1957 en Colombia

In extenso se ha escrito y analizado sobre el asunto. Para resumir: el 13 de junio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinilla comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, depuso del poder al conservador Laureano Gómez, quien por enfermedad  nombró como Designado Presidencial a Roberto Urdaneta Arbeláez. Había pasado el doloroso día del 9 de abril con el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, siendo presidente de la República el conservador  Mariano Ospina Pérez, la violencia política se ensañó en el campo donde liberales organizados en guerrillas combatían a muerte con los conservadores. El momento del 13 de junio arrojó una luz de esperanza para la paz entre los colombianos y el general Rojas logró el concurso de liberales y conservadores ospinistas, mas no de laureanistas.

Fue evidente el progreso en la infraestructura vial del país, en medio de una paz frágil, las guerrillas del Llano y del Tolima en su mayoría habían entregado las armas, el hecho es que el gobierno de Rojas dio clara evidencias dictatoriales clausurando el Congreso y ejerciendo prácticas corruptas, se reactivó la violencia y el 3 de agosto de 1954, con una Asamblea Nacional Constituyente(ANAC) de bolsillo se hizo reelegir hasta 1958.Desató la censura a la prensa,formalizó cualquier cantidad de pugnas con la Iglesia, los empresarios, los trabajadores y los estudiantes sumados a otros abusos del poder.

El hilo conductor del rol estudiantil en la vida política del país en el siglo XX, tiene su raíz cuando el 7 de junio de 1929, con motivo de una movilización ciudadana en Bogotá, por la corrupción oficial y por la masacre de las bananeras, durante del gobierno de Abadía Méndez, el estudiante de segundo año de Derecho de la Universidad Nacional Gonzalo Bravo Pérez oriundo de Ipiales, es asesinado por la policía comandada por el tristemente célebre general Cortés Vargas “el héroe de la masacre de las bananeras” como lo llamó el diario El Tiempo. En un aniversario conmemorativo del triste acontecimiento, los estudiantes de la Universidad Nacional promovieron una manifestación los días 8 y 9 de junio, en donde el día 8 en enfrentamiento con el Ejército muere el estudiante Uriel Gutiérrez, hecho que empeoró la situación y de nuevo el 9 el estudiantado se tomó la Carrera 7 hacia la Plaza de Bolívar y un pelotón de soldados del Batallón Colombia recién llegado de la guerra de Corea abre fuego sobre los manifestantes y mueren los estudiantes Álvaro Gutiérrez, Elmo Gómez Lucich (peruano), Hernando Morales, Rafael Chávez Matallana, Jaime Moure Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo León Vásquez y Jaime Pacheco.

De ahí en adelante el rechazo al régimen del general Rojas Pinilla fue creciendo en todo el país, previendo un desorden nacional la ANAC reelige al general para un segundo período, pero ya la suerte estaba echada. A finales de abril de 1957 comienzan múltiples manifestaciones de rechazo pidiendo la salida del poder de Rojas Pinilla, en un movimiento conjunto de estudiantes, empresarios, banqueros, comerciantes, el clero, los trabajadores haciéndose famosas “las jornadas de mayo de 1957”, un paro general se registró en toda Colombia y fueron varios los muertos por la reacción de las Fuerzas Armadas; ante ello el general Rojas opta por dejar el poder el 10 de mayo de 1957, designa una Junta Militar integrada por el Ministro de Defensa  mayor general Gabriel París Gordillo, el Director de la Policía mayor general Deogracias Fonseca Espinosa, el Contralmirante Rubén Piedrahíta Arango ministro de Obras Públicas en el momento, el comandante del Ejército brigadier general Rafael Navas Pardo y el director del Servicio de Inteligencia Colombiana-SIC brigadier general Luis Ernesto Ordóñez Castillo; esta Junta fue presidida por el General Gabriel París, quien previo acuerdo con los partidos políticos liderados por Alberto Lleras Camargo (liberal) y Laureano (conservador) que habían suscrito el “Acuerdo de Benidorm-España”, convocaron un plebiscito el 1° de diciembre de 1957 en donde por amplia mayoría se le reconoció a la mujer el derecho al voto, adquirido tres años antes en el gobierno de Rojas Pinilla, se acordó la alternación en el poder de los dos partidos políticos inicialmente por 12 años y la distribución equitativa de los cargos burocráticos.

El mismo 10 de mayo, Rojas Pinilla sale al exilio a España con su familia.

3-La explosión del 7 de agosto de 1957 en Cali

 

Según el censo de población  de 1951 realizado por el DANE, Cali contaba con 284.126 habitantes y crecía a una tasa anual acumulada del 8,3% respecto al año 1938, explicable en parte, por la ola de inmigrantes, población que para 1956 rondaría los 423.000 habitantes, crecimiento  en buena parte atribuible al desplazamiento campo-ciudad con motivo de la violencia política.

En paralelo a lo que estaba sucediendo en la vida nacional, de un total descontento con el régimen, un hecho doloroso y trágico se presentaba en Cali; en la madrugada del domingo 7 de agosto de 1956 alrededor de la 01:05 AM siete camiones cargados con 42 toneladas de dinamita estallaban en las instalaciones del Ferrocarril del Pacífico ubicado sobre la calle 25 con carrera 1°,en donde estaba instalada una Compañía Destacada del Batallón de Ingenieros Codazzi de Palmira; un resplandor rojizo cubrió gran parte de la ciudad escuchándose un gran estallido, la población entró en un shock nervioso cuando se percató de las espantosas dimensiones de la tragedia. Decenas de manzanas con viviendas de clase popular, industrial, comercial y de diversión fueron destruidas, la onda explosiva llegó hasta la Plaza de Caicedo causando graves daños estructurales y en vidriería, incendios;  horror y dolor en una escena dantesca por la cantidad de muertos y heridos, nunca se supo cuántos fueron los fallecidos, se habló de no menos de tres mil. La solidaridad humana fue total, convergieron cuerpos de bomberos del Valle del Cauca y departamentos vecinos, las emisoras radiales de Todelar, RCN y Caracol iniciaron una gran cadena nacional para informar sobre el estado de las personas residentes en la ciudad, ayudas de mercados, primeros auxilios,  Cruz Rojas, voluntarios pordoquier, soldados, las ayudas nacionales y de gobiernos extranjeros fueron generosas.  Como un ícono de la tragedia, se reconoció al padre Alfonso Hurtado Galvis quien durante varios días asistió espiritual y materialmente a muertos y heridos, en aquel tiempo era el capellán del Batallón Pichincha localizado en lo que es hoy el CAM, asimismo fue capellán en el Colegio de Santa Librada de la ciudad. El semanario humorístico le llamaba “el Santo Varón”.

Este espantoso suceso, ¿cómo se correlaciona con el momento político en Colombia? Diría lo siguiente: el grado de inconformidad y rechazo al gobierno del general Rojas Pinilla venía en aumento, y si nos ponemos a ver era claro que por un hecho irresponsable de las autoridades civiles y militares, al permitir el estacionamiento de los camiones en plena área urbana causante de tanto dolor, acentuó el sentimiento de ira contra el gobierno. Pero el punto central, fue la insólita sindicación del gobierno (al estilo del presidente Maduro de Venezuela) de que la catástrofe fue “un sabotaje político de la oposición”, gran pretexto para proseguir con la represión.


4- Las jornadas de mayo de 1957 en Santiago de Cali

 

La indignación y repudio al gobierno de turno, se volvió insostenible  y consolidó un frente sólido de los estudiantes y los gremios.la prensa estaba dividida, los periódicos El Tiempo, El Espectador y y el vespertino Relator de nuestra ciudad, hacían causa común en su contra, en Cali, El País y el Diario del Pacífico en Cali con el gobierno. En un esfuerzo desesperado Rojas Pinilla y la cúpula de las Fuerzas Armadas con la complacencia de la ANAC reeligieron al general Rojas para el período 1958-1962, eso fue el detonante para arreciar la oposición activa, ordenándose un paro nacional a la vez que el estudiantado colombiano hacía presencia en las calles, enfrentándose a la Policía Militar y la Policía en especial en el que fuera Parque de Los Estudiantes contiguo al Colegio de Santa Librada en donde cursábamos el tercer año de bachillerato. Estudiantes de la Universidad del  Valle y los Colegios de Santa Librada, Cárdenas de Palmira, Industrial Antonio José Camacho, el Villegas y Fray Damián de los privados, entre otros, concitaron la simpatía y apoyo de la ciudadanía. La imaginación del estudiantado era destacable, en mimeógrafos celosamente guardados se imprimían las arengas y boletines del movimiento, estudiantes de Ingeniería de la Universidad del Valle improvisaron una emisora en AM que se escuchaba en un limitado campo de acción, era permanente el sobrevuelo de un avión de entrenamiento de la Base Aérea de Cali, tratando de ubicar la emisora, no lo lograron, pero estaba en el sur de la ciudad. Igualmente se hicieron famosos los llamados “pedos químico”, compuesto químico de laboratorio preparados con base en el ácido sulfúrico por los estudiantes de Química de Univalle, instrumento de ataque como respuesta a los gases lacrimógenos lanzados por la PM del ejército.

El dirigente conservador Guillermo León Valencia como parte de lo que se denominó “el Frente Nacional” (coalición bipartidista producto del Acuerdo de Benidorm, el liberal Alberto Lleras Camargo representaba al partido liberal), fue detenido en Cali y trasladado a Bogotá. Un hecho circunstancial ocurrió, cuando durante el toque de queda ordenado por las autoridades civiles y militares, el estudiante Alfredo Zapata Yusti en una noche del toque de queda, es asesinado por un carabinero de la Policía usando su arma de dotación una carabina San Cristóbal, cuando estaba en la puerta de su casa en la colina de San Antonio; el suceso enardeció los ánimos, era el hermano de la Señorita Valle Lucía Zapata Yusti de las familias tradicionales de la ciudad, su funeral fue muy concurrido y muy lamentado. Las represalias se manifestaron hasta el punto que el gobernador del Valle del cauca brigadier general Jaime Polanía Puyo, excombatiente de la guerra de Corea, ordenó el cierre de los clubes sociales de Cali a quienes acusaba de centros de conspiración contra el gobierno de Rojas Pinilla.

Era frecuente que dentro de las patrullas vigilantes del toque de queda, iban los llamados “pájaros”, algo así como sicarios del extremismo conservador que con sus armas disparaban al azar a la población.

Los enfrentamientos eran a diario especialmente en el Parque de Santa Librada, luego de Los Estudiantes, en la Universidad del Valle de San Fernando, iglesia de San Fernando Rey en donde su párroco  padre José Berardo García incitaba en sus homilías a protestar contra el régimen, no se sabe cuántas personas murieron entre estudiantes y ciudadanos.

La situación del gobierno, ante la masiva reacción nacional, se hizo insostenible a pesar de los esfuerzos de los miembros de la ANAC aleccionados por los altos mandos de las Fuerzas Armadas.

En la mañana del 10 de mayo de 1957, siendo las 09:30 AM las cadenas radiales informaban al país que el general Rojas Pinilla dejaba el poder y constituía una Junta Militar, que luego hizo el tránsito al gobierno civil liberal-conservador una vez aprobada la alternación en el poder a partir de 1958, inicialmente por 12 años que se prorrogaron a 16, presidencia que se inició con el liberal doctor Alberto Llera Camargo 1958-1962, luego lo sucedería el conservador Guillermo León Valencia. Las calles de Cali fueron un hervidero de ciudadanos encaravanados en vehículos y de a pié al grito de ¡ya cayó! ¡ya cayó!, hubo algunos saqueos a las residencias de los “pájaros” y otros adictos al dictador, incluso de hablaba de violentas agresiones y ajusticiamiento de “pájaros”, las oficinas de los diarios El País y Diario del Pacífico fueron destrozadas por la turba ante la mirada impotente de la tropa que salió a ser un espectador más, era imposible frenar a las masas que celebraban la caída del General. La victoria, en buena parte, fue el fruto de las movilizaciones estudiantiles, en donde el estudiantado caleño lideró la causa.

Ahora bien, la fuerza estudiantil, campesina y trabajadora comenzaba a recibir el influjo de las ideas revolucionarias en el mundo, especialmente de la Unión Soviética, la China de Mao, el nacionalismo revolucionario árabe, el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Bolivia y de la lucha revolucionaria cubana lideraba por Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara. El movimiento estudiantil , especialmente de la universidad pública y que en  alguna proporción, se acercó a esas nuevas fuentes ideológicas, se reestructuró en su lucha contra el sistema político colombiano bipartidista, naciendo organizaciones beligerantes y deliberantes como la FUN-Federación Universitaria Nacional, el MOEC-Movimiento Obrero Estudiantil Campesino y la propia FARC procedente de las guerrillas del Tolima que no entregaron sus armas, después del 10 de mayo. Dirigentes estudiantiles de las Universidades Nacional e Industrial de Santander terminaron militando en la guerrilla del ELN, en donde encontrarían la muerte al ser ajusticiados, el idealismo revolucionario estudiantil no encajó bien con la dirigencia guerrillera en su concepción de la lucha armada, eso les costó la muerte. Se abría el escenario revolucionario hacia el futuro, líderes representativos del M-19 como Antonio Navarro Wolf, Bruno Díaz y destacadísimos profesionales y artistas, fueron egresados del Colegio.


5-El Monumento a los Estudiantes en el Parque de Santa Librada

 

Pasadas las jornadas de mayo en Cali, el diario vespertino “Relator” inició una campaña cívica para construir un monumento a los estudiantes, como un reconocimiento a su rol protagónico en la caída de la dictadura, en el Parque de Santa Librada, obra que fue creada por el maestro Negret y ubicada en el citado parque alrededor del año 1958 en la zona sur diagonal al Club Noel y al frente de la Panadería La Covandonga de entonces. Con motivo de los VI Juegos Panamaricanos realizados en Cali en 1971,se construyeron obras importantes y una de ellas fue la de los pasos viales de la Calle 5 precisamente en el área del Parque a cargo de la firma de Ezequiel Pinski,   pero el monumento no apareció.

Es importante investigar el destino del mismo, el egresado libraduno y poeta Rodrigo Escobar Holguín, muy comprometido con el tema, manifiesta que “vi el inicio de su destrucción”, por consiguiente el rastreo de la pista va desde 1960 hasta la construcción vial en 1971, ¡qué dicen los constructores de aquel tiempo?, ¿qué dicen los alcaldes, jefes de Planeación, de educación, de cultura, de obras públicas, de valorización municipal, de los talleres del municipio?, ¿Qué podría decir la Sociedad de Mejoras Públicas’, en fin ahí hay un campo investigativo para verificar qué pasó.

En su columna de Opinión del diario El País del 28 de septiembre de 2014, Germán Patiño con gran claridad y precisión alude a al proceso seguido por la iniciativa del monumento, para llegar a la conclusión de que este había desaparecido del patrimonio cultural de Cali bajo la indiferencia de los gobiernos de turno.

Es muy comprensible el laudable gesto del periódico Relator en pro del monumento, a través de una colecta ciudadana, como muy comprensible la valoración artística por parte de los escultores, poetas, literatos y artistas en general, pero a lo que nunca se ha aludido es a la percepción  y opinión del estudiantado de aquella época respecto a la trascendencia del significado del monumento Negret. Sin temor a equivocarme dada la interrelación política en el estudiantado deliberante, fue de apatía, de indiferencia a lo que se pretendió concretar como un reconocimiento a la lucha de una fuerza estudiantil que ya comenzaba a asimilar la dialéctica revolucionaria de la izquierda mundial especialmente de la revolución cubana; en una manifestación justamente realizada en 1960 en el Parque de Santa Librada conmemorativa de la caída de Rojas Pinilla, un reconocido líder de la izquierda estudiantil , en su discurso expresaba su rechazo a lo que significaba “ese mamotreto metálico”, lo cual  generó un  aplauso sonoro. Eso es muy significativo por la  fundamentación política que caracteriza a la dirigencia estudiantil.


6-Epílogo

 

A título de resumen se concluye:

1° El rol del movimiento estudiantil en las jornadas de mayo de 1957 marcó un hito por su contundencia e impacto en el destino del país, como una fuerza social crítica que buscaba las  reinvindicaciones sociales para las clases populares colombianas. En su interior hay una estructuración ideológica para lograr la equidad y la justicia social, flama que se consolidó hasta el momento actual del siglo XXI.

2° El escenario propio de la confrontación con el gobierno de turno, el Parque de Santa Librada o de Los Estudiantes, quedó reducido a una parcelación de parques pequeños, ya no es el espacio icónico que enalteciera la memoria histórica de la lucha estudiantil, lamentable el estado de su deterioro y abandono. Ni es parque, ni es de Santa Librada ni mucho menos de Los Estudiantes.

3° Todo parece indicar con base en las evidencias y testimonios, que la escultura Negret representativa del Monumento a Los Estudiantes, desapareció y no se sabe de su paradero, se hace necesario que el mencionado proyecto de grado se encargue de averiguar la verdad del hecho.

4° El simbolismo del Monumento a Los Estudiantes a título de un reconocimiento al estudiantado, no logró la debida motivación entre los protagonistas de la época más allá de un gesto protocolario de buena voluntad. El movimiento estudiantil incursionaba en otra onda: la causa revolucionaria.


Escrito elaborado por Carlos Alberto Villamarín González CC 17.076.249 de Bogotá.

Presidente de la Fundación de Egresados del Colegio de Santa Librada de Santiago de Cali

FUNDAEGRESADOS SLC

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Santiago de Cali, noviembre 26 de 2016

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